MONTERO EXIGE SUPERAR EL CAOS Y LA INVASIÓN DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS

Montero sufre permanentemente el progresivo deterioro del orden urbano, donde la ocupación descontrolada de calles, aceras y otros espacios públicos se ha convertido en un problema que afecta la movilidad, la seguridad, la convivencia ciudadana y la calidad de vida de la población.

Este problema no surgió de la noche a la mañana. Es el resultado de años de crecimiento urbano sin planificación, de la falta de políticas integrales y de la debilidad de los mecanismos de regulación, fiscalización y control municipal. La condescendencia de las distintas gestiones municipales ha contribuido a consolidar una situación que hoy requiere decisiones responsables, transparentes y sostenidas.

  1. PERSISTE EL ABANDONO DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS

En diferentes sectores de Montero, el comercio ambulatorio, informal y establecido ocupa progresivamente aceras y vías de circulación, dificultando el tránsito peatonal y vehicular y exponiendo a la población a riesgos de accidentes.

Esta situación se observa en los alrededores de la plaza principal, en las calles 24 de Septiembre, Warnes y Pastor Díaz, así como en los alrededores de los mercados Germán Moreno, Villa Verde y El Carmen; en las avenidas Barrientos y Pampa de la Madre, entre otros puntos donde se requiere una intervención municipal planificada.

También preocupa la falta de transparencia en la asignación y utilización de determinados espacios públicos. Existen denuncias y cuestionamientos sobre el cobro por ocupar puestos, el alquiler de espacios a terceros y la actuación de algunas personas que pretenden ejercer control sobre áreas que pertenecen a todos los ciudadanos.

De comprobarse estas prácticas, corresponderá establecer las responsabilidades administrativas y, si existen indicios de delito, remitir los antecedentes a las instancias competentes. Los espacios públicos no pueden convertirse en fuente de privilegios particulares ni en instrumentos de presión, intermediación o beneficio económico irregular.

Asimismo, el desorden dificulta la fiscalización de la calidad, el peso y los precios de los productos comercializados, así como el cumplimiento de las condiciones sanitarias que deben proteger a consumidores y comerciantes.

  1. EL COMERCIO AMBULATORIO NO PUEDE SER TRATADO COMO UN PROBLEMA AISLADO

Es importante reconocer que miles de familias encuentran en el comercio ambulante una alternativa de subsistencia frente al desempleo, los bajos ingresos y la falta de oportunidades laborales. Por ello, rechazamos cualquier solución basada exclusivamente en desalojos improvisados, confrontaciones o medidas que ignoren la realidad económica de los comerciantes.

Sin embargo, el derecho al trabajo no puede justificar la ocupación indiscriminada de aceras, calles, áreas verdes y otros espacios destinados al uso colectivo. De la misma manera, la necesidad de recuperar el orden urbano no puede convertirse en pretexto para perseguir a los sectores más vulnerables.

El desafío consiste en construir una solución que garantice condiciones dignas para trabajar, respete los derechos de los vecinos, proteja a los consumidores y devuelva a la ciudadanía espacios públicos seguros, accesibles y funcionales.

  1. EXIGIMOS RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA MUNICIPAL

La Alcaldía Municipal tiene la responsabilidad de planificar, administrar, regular y fiscalizar el uso de los espacios públicos, dentro de sus competencias y conforme a la normativa vigente.

Por ello, exigimos a las autoridades municipales:

  1. Recuperar la autoridad municipal, aplicando las normas de manera imparcial y sin privilegios ni excepciones por razones políticas, económicas o gremiales.
  2. Realizar un diagnóstico integral del comercio formal, informal y ambulante, identificando puestos, asociaciones, zonas críticas, condiciones de funcionamiento y conflictos de ocupación.
  3. Transparentar la asignación de puestos y espacios, publicando los criterios de autorización, los registros correspondientes y los cobros legalmente establecidos.
  4. Investigar las denuncias sobre cobros irregulares, alquileres de puestos y apropiación de espacios públicos, garantizando procedimientos transparentes y el derecho a la defensa.
  5. Fiscalizar los productos comercializados, coordinando las acciones de control de peso, precios, calidad, higiene e inocuidad con las instancias competentes.
  6. Informar públicamente sobre las actuaciones municipales, los permisos otorgados, las medidas adoptadas y los resultados de los controles.

La administración de los espacios públicos no puede depender de acuerdos informales ni de la capacidad de presión de determinados grupos. Debe sujetarse a reglas claras, conocidas y aplicadas por igual a todos.

  1. POR UNA SOLUCIÓN INTEGRAL Y PARTICIPATIVA PARA RECUPERAR LOS ESPACIOS PUBLICOS

Para superar el caos actual, el Gobierno Autónomo Municipal de Montero debe impulse un Plan Integral de Ordenamiento del Comercio y Recuperación de los Espacios Públicos, elaborado con participación de los comerciantes, vecinos, transportistas, consumidores, instituciones educativas, organizaciones sociales y sectores profesionales.

Este plan debe contemplar las siguientes medidas:

  1. Ordenamiento territorial y comercial. Identificar y delimitar las áreas donde el comercio puede desarrollarse, las zonas que requieren regulación especial y los espacios que deben permanecer libres para garantizar la circulación peatonal, la seguridad vial y el acceso a viviendas, establecimientos educativos, centros de salud y servicios de emergencia.
  2. Reubicación concertada y digna. Habilitar progresivamente espacios comerciales adecuados, con condiciones de higiene, seguridad, accesibilidad y servicios básicos, priorizando alternativas viables para las familias que actualmente dependen de las ventas ambulantes. Toda reubicación debe tener reglas claras, diálogo previo y procedimientos legales.
  3. Registro único y transparente. Crear y actualizar un registro municipal de comerciantes y puestos autorizados, con criterios públicos de asignación, mecanismos de control y medidas contra el acaparamiento, la reventa y el alquiler irregular de espacios.
  4. Recuperación de aceras, calles y áreas verdes. Ejecutar un programa gradual de liberación y recuperación de los espacios públicos, comenzando por los puntos de mayor congestión y riesgo. Las aceras deben garantizar el paso seguro de peatones, especialmente de niñas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad.
  5. Fortalecimiento de los mercados y circuitos comerciales. Mejorar las condiciones de los mercados existentes, evaluar la habilitación de nuevas áreas comerciales y promover alternativas para acercar a los consumidores y productores, evitando que toda la actividad económica se concentre desordenadamente en las principales calles.
  6. Formalización y apoyo económico. Facilitar información, capacitación, trámites accesibles y mecanismos de regularización para los comerciantes, de acuerdo con la normativa vigente, sin convertir la formalización en una barrera imposible de superar para las familias de menores ingresos.
  7. Control social y lucha contra la corrupción. Establecer mecanismos de vigilancia ciudadana, recepción de denuncias y rendición pública de cuentas, con participación de organizaciones vecinales y representantes de los comerciantes. Ninguna autoridad, funcionario o dirigente debe estar por encima de la ley.
  8. Cumplimiento sostenido. Establecer un cronograma público de intervención, metas verificables y evaluaciones periódicas. El ordenamiento no puede reducirse a operativos ocasionales que duran unos días y luego permiten que el problema vuelva a reproducirse.
  9. CONSTRUIR UN PACTO POR EL DESARROLLO ORDENADO DE MONTERO

El alcalde y el Concejo Municipal, junto a las organizaciones de comerciantes, a las juntas vecinales, a las instituciones y representantes de la ciudadanía deben asumir este problema como una responsabilidad colectiva.

No queremos una ciudad que expulse a quienes necesitan trabajar, pero tampoco podemos aceptar una ciudad donde el derecho de unos pocos a ocupar cualquier lugar termine anulando los derechos de miles de ciudadanos.

Necesitamos una gestión municipal que planifique, dialogue, regule y fiscalice; organizaciones comerciales que actúen con transparencia; comerciantes que desarrollen sus actividades respetando las normas; y una ciudadanía dispuesta a participar en la defensa de los bienes comunes.

Montero necesita recuperar sus espacios públicos, pero también necesita recuperar la importancia de planificar, el liderazgo de la autoridad institucional, así como la transparencia para recuperar la confianza ciudadana. El momento de actuar es ahora. Cada día de inacción profundiza los conflictos, normaliza las irregularidades y hace más difícil construir soluciones duraderas.

Está en manos de las autoridades municipales la elaboración y puesta en marcha de un Plan Integral de Ordenamiento del Comercio y Recuperación de los Espacios Públicos, con participación ciudadana, plazos definidos, transparencia y evaluación pública de sus resultados.

¡Montero te quiero ordenado, seguro, limpio, inclusivo y con oportunidades dignas para todos!

Julio Martell L.